La importancia de generar medios de comunicación y espacios de participación entre el gobierno, la comunidad y organizaciones no gubernamentales es toral para la cohesión social, el buen desarrollo de comunidades y la seguridad de los proyectos de infraestructura rurales y urbanos.

Una de las principales disyuntivas en el desarrollo de proyectos de cualquier índole, sobre todos aquellos orientados a la infraestructura, (en la construcción, modernización, o mantenimiento) es la concepción y el tratamiento que se le da a la participación comunitaria.

Es común que se excluya la opinión de las comunidades, debido a que se piensa que entre menos información se comparta con la comunidad es mejor para el proyecto asumiendo, erróneamente, que ese escenario facilitará el desarrollo y operación. No es así y debe señalarse energéticamente. Inhibir la participación comunitaria fomenta la violación de derechos, discrimina, excluye y estigmatiza; generando brechas y desigualdades sociales, es decir un daño social inminente.

Brindar información sobre cualquier cambio proyectado en una comunidad genera certidumbre y permite conocer su opinión al respecto; escenario que enriquece los procesos de planeación, desarrollo, operación y mantenimiento de cualquier proyecto.

Las comunidades suelen caracterizarse por tener varios elementos que permiten mejorar sus condiciones de vida y su sano desarrollo, por mencionar algunos; el sentido de pertenencia e identidad que tienen las personas y grupos sobre el lugar donde habitan les permite establecer vínculos simbólicos, significados, solidaridad y consensos sobre la forma en que se organizan, posibilitando con ello el respeto de sus intereses individuales y colectivos.

Cabe señalar que dichos elementos se han visto amenazados y debilitados en función del crecimiento acelerado de desigualdades y brechas sociales, que se manifiestan en los territorios, rurales y urbanos. Esto ha imposibilitado que las personas tengan las condiciones de desarrollarse, participar y formar espacios armónicos en miras de la construcción de una comunidad más segura, a partir de un proceso de participación conjunto.

Existen investigaciones afirmando que la cohesión comunitaria está directamente relacionada con factores de protección ante el daño social, la violencia y la delincuencia, por ejemplo; investigaciones que muestran que el aumento en dimensiones de la cohesión comunitaria -como la interacción significativa, las redes de apoyo y ayuda y/o el reconocimiento de la diversidad- (Kawachi, 1999, Buonfino, A. et. al, 1999); las posibilidades de obtener un empleo satisfactorio (Granovetter, M. 1973 y 1995); el desempeño educativo (Putnam, R. 2002); el valor de bienes y servicios en zonas residenciales y comerciales (CCIC, 2018) y la confianza (Isaac De León Beltrán & Elkin Velásquez, 2012) pueden incrementar la  satisfacción con la vida.

Por otro lado, la confianza es un elemento que permite establecer una expectativa positiva de que los demás miembros de la sociedad mostrarán una buena conducta y, que, de ese modo, no causarán daño a la persona que confía. Una sociedad en la que hay confianza tiende a mostrar un alto grado de cohesión. En esas sociedades, las transacciones de todo tipo —ya sean políticas o económicas— son muchos más fáciles de realizar (Isaac De León Beltrán & Elkin Velásquez, 2012).

En todas las etapas propias del desarrollo de cualquier proyecto de infraestructura, salud, gubernamental, educativo, de seguridad o social es necesario mirar hacia la cohesión social, la participación comunitaria, la participación ciudadana y la inclusión, y deben ser concebidos como elementos de prioridad en el desarrollo de cualquier proyecto, rural o urbano, permitiendo espacios y acciones que impulsen la participación, la igualdad, la inclusión en miras de fortalecer los lazos entre los integrantes de una comunidad, las instancias de gobierno, la iniciativa privada y las organizaciones no gubernamentales.

Estos componentes posibilitaran que las personas tengan mejores condiciones de vida y que los proyectos alcancen su máximo potencial con una perspectiva integradora y respetuosa a los derechos humanos. Generando con ello espacios armónicos y de convivencia positiva entre las personas y comunidades, los cuales aportan a reducir las posibilidades de que existan personas vulneradas y excluidas.

En la Ciudad de México, por ejemplo, la Consulta Vecinal para Grandes Construcciones han implementado estrategias de socialización, información comunitaria y espacios de participación así como mecanismos de consulta de opinión: encuestas reuniones, talleres, entrevistas, grupos focales y cada uno requiere de preparación y de diferentes materiales, que posibilitan la integración social y la cohesión comunitaria en los procesos de planeación, construcción y seguimiento de grandes proyectos de infraestructura. Un ordenamiento digno de reconocer en términos de desarrollo social integral.

En conclusión, la integración y el impulso de la cohesión social y comunitaria en el desarrollo de los proyectos permitirá generar condiciones y factores de protección en la comunidad, ante la violencia, prever movilizaciones sociales y fortalecer distintas dimensiones que posibilitan la cohesión social y comunitaria. Actualmente insisten ordenamientos e instrumentos que promueven la participación e integración comunitaria como parte del proceso de evaluación, estudio, diseño y resolución de proyectos energéticos, infraestructura, construcción y modernización.

Por: Juan Carlos Hurtado

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